De vivienda para vivir a vivienda para vender

Casi nunca pasa, pero cuando pasa hay que reaccionar rápido. El propietario empezó la reforma con un objetivo claro: adecuar la vivienda a sus necesidades para vivirla él. A pocas semanas de terminar, decidió ponerla a la venta. Cambió el objetivo del proyecto a mitad de obra. Una vivienda diseñada para vivir y otra diseñada para vender no se parecen tanto como podría parecer. La primera puede permitirse personalidad, decisiones específicas, materiales con carácter propio. La segunda necesita facilitar que cualquier comprador potencial se proyecte en el espacio sin esfuerzo. La paleta se neutraliza, los acabados se vuelven más universales, las decisiones idiosincráticas se suavizan. Lo que se ve en estas fotos es el resultado de pivotar sin tirar el trabajo hecho: aprovechar todo lo que ya estaba decidido y reorientar lo que aún tenía margen.

¿Tu espacio es el siguiente?

Si reconoces algo de tu situación en este proyecto, hablemos.

Cuéntame en una frase qué traes entre manos. En 24 horas hábiles te digo si puedo ayudarte y cómo.