Una vivienda puesta a la venta no compite con otras viviendas. Compite con la cabeza del comprador, que en el primer scroll decide si sigue mirando o pasa.
El home staging se diseña para el público objetivo del inmueble — no para el gusto del propietario — y se mide por dos cosas: tiempo en venta y precio de cierre.
Parte del trabajo es saber cuándo un inmueble no es buen candidato. Si vamos juntos, lo sabrás desde la primera visita.
Me ocupo de todo: vaciado si hace falta, despersonalización, pequeñas intervenciones (pintura, carpintería ligera, iluminación), mobiliario, atrezo y fotografía final. Si parte del mobiliario ya sirve, lo integro.
Visita a la vivienda e informe escrito con plan de acciones ordenadas por prioridad y coste. Tú lo ejecutas (o tu equipo). Ideal si tienes mano de obra propia o el presupuesto no da para llave en mano.
Videollamada de análisis y otra de entrega. Dossier con lista de la compra y plan de intervención para ejecutar a distancia. Para viviendas fuera de Valencia o intervenciones ligeras.
Propietarios particulares que quieren vender o alquilar sin rebajar el precio de salida.
Agentes inmobiliarios que saben que una buena preparación acelera la venta y quieren incluirlo en su servicio.
Promotores de obra nueva que necesitan piso piloto y ambientación para facilitar la decisión del comprador.
Inversores que compran para revender o alquilar y saben que la inversión en staging multiplica el retorno.
Tras una visita o videollamada te doy presupuesto cerrado, sin sorpresas. Si tu vivienda no es buena candidata, te lo diré también.